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En Fomag Móvil: Pasión por el saber 



Compartimos uno de los textos que docentes del magisterio pueden encontrar en la App Fomag Móvil, que ya pueden descargar.

“Educar no es llenar un recipiente, es encender un fuego”. Esta sabia y bella sentencia del pensador francés Michel de Montaigne resume la esencia del oficio de los maestros. Alumnos a los que se les despierta un apetito insaciable por aprender más y por comprender mejor, un deseo intenso por aportar al acervo de esos conocimientos, y un amor profundo por el estudio toda su vida, serán los futuros líderes de las disciplinas en las que sus profesores lograron iniciarles el fuego.

Cómo se alimenta ese fuego, ¿esa pasión? Tres son los pilares fundamentales de esa trascendental tarea. En primer lugar, el propio maestro debe estar enamorado de su materia. Si no lo está, es muy difícil lograr que sus estudiantes sucumban al encanto de las ideas. Por el contrario, un educador al que se le note su devoción por los conceptos que comparte, tendrá siempre mucha mayor probabilidad de conseguir adeptos a su causa.

En segundo término, es indispensable que ese maestro tenga un método eficaz de enseñanza. Porque el entusiasmo y el afecto por su materia no son suficientes, se requiere una pedagogía que conecte el corazón con la cabeza. Como bien lo afirmó el célebre científico ruso Iván Pavlov, el éxito tiene dos ingredientes claves: pasión y método. 

Por último, tiene que haber leña - para poder encender un fuego. Esa leña representa a la actitud de los alumnos. Debe existir en ellos al menos una disposición mínima, una receptividad básica. Esa actitud germina y crece en el hogar paterno; se riega a diario tanto en ese hogar como en la escuela o universidad.  

Llenar de datos la cabeza de los alumnos es el pasado de la educación. Su presente y futuro es la inspiración.

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