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Blog: Ojo con la administración de riesgos en portafolios de inversión 



Por: Cielo Fierro

Los riesgos financieros son todos los que  pueden afectar a los portafolios de inversiones y en donde se generan pérdidas materializadas por eventos del mercado. De acuerdo con Sergio Andrés Pérez Mesa, profesional senior de riesgo de mercado y riesgo de liquidez de Fiduprevisora, existen varias clases de riesgo entre las que se encuentran el de mercado, crédito y el de liquidez. 

El riesgo de mercado es el que tiene que ver con las pérdidas que se puedan generar en los portafolios dados los movimientos que tengan los precios de los activos que lo componen. 

Por su parte, el riesgo de crédito hace referencia a las pérdidas que se puedan tener en los portafolios debido a bajas en la calificación crediticia de los emisores sobre los cuales los portafolios tengan posición o  que no haya un cumplimiento con las operaciones. 

El riesgo de liquidez es la posibilidad de que la empresa no pueda cumplir cabalmente sus compromisos como consecuencia de falta de recursos líquidos. Es la contingencia de que la entidad incurra en pérdidas excesivas por la venta de activos y la realización de operaciones con el fin de lograr la liquidez necesaria para poder cumplir sus obligaciones. “En este sentido, tiene que salir a liquidar al mercado algunas posiciones y van a cobrar una prima de liquidez por eso, ahí se te materializan pérdidas”, dijo Pérez. 

De acuerdo con el analista de Fiduprevisora, “nosotros lo que hacemos es que invertimos, la plata de los fideicomitentes,  en títulos con el mercado, compramos TES, títulos de renta fija de deuda privada, compramos derivados, y los riesgos financieros están asociados directamente a esas compras que hacemos y a la fluctuación que tengan los precios”.

La Superintendencia Financiera de Colombia en la circular básica, contable y financiera  establece una serie de normas y capítulos donde se estructura cómo administrar estos riesgos para cada una de las entidades que administran recursos. 

Lo primero que se debe hacer es identificar cuáles son esos riesgos,  que sean medibles, se puedan controlar y monitorear, “una adecuada administración de esas cuatro etapas nos ayudan a administrar mejor y a minimizar la exposición al riesgo financiero”, afirmó. 

“En la fiduciaria administramos recursos de terceros y constituimos portafolios de inversión y los invertimos en el mercado, por eso estamos expuestos a riesgos financieros. Por ejemplo, un banco capta recursos del público y también está expuesto, al igual que una aseguradora, tiene su portafolio propio y está expuesto a riesgos financieros”, aseguró, Pérez Mesa. 

En cuanto a los riesgos no financieros,  se encuentra el sarlaft, Sistema de Administración del Riesgo de Lavado de Activos y de la Financiación del Terrorismo. De acuerdo con la Unidad de Información y Análisis Financiero –Uiaf – este se compone de dos fases. 

La primera corresponde a la prevención del riesgo y cuyo objetivo es prevenir que se introduzcan al sistema financiero recursos provenientes de actividades relacionadas con el lavado de activos y/o de la financiación del terrorismo. La segunda, que corresponde al control y cuyo propósito consiste en detectar y reportar las operaciones que se pretendan realizar o se hayan realizado, para intentar dar apariencia de legalidad a operaciones vinculadas al LA/FT.

Finalmente, el otro riesgo no financiero, es el operativo y es originado por fallas o insuficiencias de procesos, personas, sistemas internos, tecnología, y en la presencia de eventos externos imprevistos. 
 

*Las opiniones de los blogueros no representan ni la posición oficial, ni la posición editorial de Fiduprevisora S.A.

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